domingo, 10 de marzo de 2013

Crisis y productividad

Hace unos días, Diego Comin publicó en el blog Nada es Gratis un artículo titulado Una de Ciencia Ficción en el que propone algunas fórmulas más o menos imaginativas que podrían ayudar a España a salir del atolladero económico en el que se encuentra. Pero el autor comienza el artículo caracterizando el problema según su punto de vista. Y según este punto de vista, "La economía española tiene muchos problemas [...]. Pero hay uno del que se habla poco y a mi modo de ver es quizás el más importante por las consecuencias a corto y largo plazo: el bajo ritmo de crecimiento de la productividad". No es la primera vez que el autor señala la baja productividad (es decir, una  relación baja entre producción y horas trabajadas) como uno de nuestros principales lastres económicos. En mayo del año pasado dedicó un artículo entero a este tema en el mismo blog, con el título La productividad es muy importante pero la gente no la encuentra sexy. Las dos citas siguientes son del mencionado artículo:

"[Sobre la economía española] lo que me preocupa de verdad y nadie menciona es la productividad"

"En el contexto español, de todas las losas que están ahogando la economía española, la baja productividad es la más pesada".

Salvando las enormes distancias (el Sr. Comin, entre otros méritos, es profesor en la Harvard  Business School y yo no soy más que un curioso que picotea de aquí y de allá), creo que entre Diego Comin y yo hay un par de puntos en común. El primero es que ambos creemos que aunque se habla mucho de los problemas de la economía española, apenas se habla del que nos parece más importante. Si bien es cierto que a él le parece que este es uno, la baja productividad, y a mí me parece que es otro, la carestía energética. Con todo, es a partir de esta aparente discrepancia donde yo veo que nuestros puntos de vista se vuelven a encontrar.

Intentaré explicarme. Supongamos que, efectivamente, el problema mayor de nuestra economía es la baja productividad, o el bajo ritmo de crecimiento de la productividad. Esto quiere decir que en el caso de que nuestra productividad hubiera crecido a buen ritmo, la economía española estaría en una situación mucho mejor que la de ahora. Desde mi punto de vista, una situación mucho mejor que la de ahora sólo tiene sentido si supone una tasa de paro muy por debajo de los niveles terroríficos actuales. Así que esa situación mucho mejor que la de ahora implica dos cosas: muchas más personas trabajando y cada una de ellas produciendo más. La combinación de ambos factores implica directamente una producción total (un PIB) mucho mayor que la actual.

El problema surge de que para mantener un PIB mucho más alto es necesario utilizar mucha más energía, o, alternativamente, reducir drásticamente la intensidad energética del PIB (la cantidad de energía necesaria por unidad de producción). Esta segunda opción implicaría cambios muy profundos en nuestro sistema productivo y en nuestros patrones de consumo, cambios que van bastante más allá del desarrollo de la cocina molecular, de la penetración de la moda española en el mercado chino o del resto de propuestas del artículo del Sr. Comin. La primera opción, utilizar más energía, es la más evidente y directa pero choca con un impedimento difícil de salvar: hoy por hoy hay muy poco margen para incrementar el suministro global de energía, lo que se traduce en unos precios muy elevados para este recurso.

Trataré de ilustrar esto con unos números sencillos. Según el artículo del Sr. Comin, en los años de expansión (2000 - 2007) la productividad de la economía española creció a un ritmo de 0,85% anual a diferencia de la de Estados Unidos de América, que creció a un ritmo del 1,9% (algo más de 1 punto porcentual por encima de la de España). Imaginemos un escenario en el que la economía española no tiene problemas con la productividad y tomemos como referencia ese 1,9% de Estados Unidos. Entonces, a comienzo de 2008 la productividad de la economía española sería más o menos un 7,6% mayor en el escenario imaginario que en la realidad. Para los 5 años de crisis que llevamos, 2008-2012, el Sr. Comin no nos da referencias tan claras pero me parece plausible suponer que la diferencia sigue aumentando a cierto ritmo: digamos que a comienzo de 2013 la productividad en el escenario imaginario sea un 10% mayor que la productividad real. 

Seguimos: en el escenario imaginario la economía española estaría libre de su problema más importante, así que es de suponer que la crisis estaría haciendo muchos menos estragos. En concreto, es de suponer que la tasa de desempleo sería mucho más baja que la real, que está por encima del 25%. ¿Qué tal un 15%?. Ojo, no pretendo que la crisis no pase factura en el escenario imaginario: el 15% es el doble de la tasa de paro al inicio de la crisis. Pero el efecto de quitarse de encima la losa más pesada se tiene que notar, así que ¡qué menos que un 15% de paro en lugar del pavoroso 25% actual! Pues bien, con esta tasa de paro, en el escenario imaginario hay un 13,3% más de personas trabajando que en la realidad. Juntando todo tenemos un 13,3% más de personas trabajando con una productividad un 10% mayor. A no ser que trabajen menos horas, lo que tenemos es un 25% más de producción total. Y a no ser que la intensidad energética del PIB haya cambiado mucho, esto se traduce en un 25% más de consumo de energía. ¿De donde sacamos este 25% de energía adicional?.

En definitiva: si la productividad es un problema tan importante para la economía española, entonces  la energía es un problema tanto o más serio. El gráfico siguiente muestra la producción y el consumo de energía primaria en España en 2011. Como se ve, nuestra economía es claramente deficitaria en energía (en 2011 importamos un 76% de la energía primaria que consumimos). Y a poco que se le dé vueltas, se ve que conseguir cualquier incremento significativo de nuestro consumo de energía (y un 25% es un incremento muy significativo) pasa por importar más petróleo y gas natural, que están a precios prohibitivos, o por hacer cambios muy profundos y costosos en nuestro sistema energético o en nuestros patrones de consumo.


Producción y consumo de energía primaria en España, año 2011 (Fuente: BP 2012) 

El defecto, o la virtud, del análisis de Diego Comin es que prescinde de posibles limitaciones en la disponibilidad de energía primaria. Lo podemos adscribir, por tanto, a la corriente del terraplanismo económico, que tiende a ver la economía como un sistema autónomo, libre de cualquier condición de contorno que el medio físico pueda imponerle. La virtud de los análisis terraplanistas reside en que suponen que la senda del crecimiento que nos permitirá seguir siendo más numerosos y más ricos indefinidamente existe e intentan localizarla. El defecto radica en que a lo peor las cosas no son así, y en tal caso, no sólo no nos van a ayudar a salir de esta crisis, sino que probablemente contribuyan a empeorar las cosas.

Fuentes:
Artículos citados de Diego Comin en Nada es Gratis:
Una de Ciencia Ficción
La productividad es muy importante pero la gente no la encuentra sexy

BP 2012: BP Statistical Review of World energy 2012, en:

http://www.bp.com/sectionbodycopy.do?categoryId=7500&contentId=7068481

lunes, 4 de febrero de 2013

Lo que Malthus pasó por alto

Hace unos días María Antonia Sánchez Vallejo firmaba un artículo en El País con el título La Maldición de Malthus. En él repasaba algunas opiniones sobre el supuesto problema de superpoblación humana. Para abrir boca el artículo nos recuerda unas declaraciones recientes del naturalista británico David Attenborough ("los humanos somos una plaga sobre la Tierra") y otras del ministro de finanzas japonés Taro Aso exhortando a los ancianos de su país a darse prisa en morir para aliviar los costes de la seguridad social nipona. 

Al parecer el Sr. Taro (él mismo de edad avanzada) retiró lo dicho pocas horas después, así que no le prestaré más atención aquí. En cuanto a Sir David Attemborough, prefiero quedarme con su magnífica conferencia People and Planet, pronunciada ante la Royal Society en marzo de 2011, sobre el mismo asunto pero en un tono menos provocador. La idea central se basa en una verdad irrefutable: no puede haber más gente viviendo en la Tierra que la que puede ser alimentada con los recursos del planeta. Ya que estos recursos son, en principio, limitados, existe un límite para el tamaño de la población y este límite, según Sir David, estaría relativamente cercano en el tiempo.

La idea de que la tendencia de la población a crecer exponencialmente se contrapone con la finitud de los recursos del planeta (y de que esto es un problema serio) tiene fecha de nacimiento: 1798, año de la primera publicación de An Essay on the Principle of Population, la obra fundamental de Thomas Robert Malthus. Malthus fue contemporáneo de Adam Smith o de David Ricardo y en su tiempo participó activamente en los debates intelectuales en los que se estaban fraguando las bases de lo que hoy conocemos como ciencias económicas. Sin embargo, su influencia en la disciplina parece  inexistente. En la conferencia de David Attenborough encontramos una cita que ilustra esto muy bien. Se atribuye a Kenneth Boulding (c. 1970):

"Cualquiera que crea que el crecimiento exponencial de cualquier cosa física puede continuar indefinidamente en un mundo finito es o bien un loco o bien un economista."

Conviene aclarar que Kenneth Boulding era, él mismo, un economista. Pero la cuestión que yo me planteo ahora es: ¿por qué el pensamiento de Malthus no ha tenido apenas repercusión en el desarrollo de las ciencias económicas? Yo creo que hay dos razones. La primera es estética: el maltusianismo es feo. Como lo son en general las teorías que propugnan límites al desarrollo. Se me hace que las ciencias económicas, y también la política económica, tendrían mucho menos glamour si tuvieran que incorporar las ideas de los aguafiestas de los recursos limitados. ¿Qué les quedaría a nuestros líderes si no pudieran prometernos el regreso a la senda del crecimiento?

La segunda razón es empírica: es un hecho que la teoría de Malthus ha fracasado de forma  estrepitosa en sus predicciones. Desde los tiempos de Malthus, la población no ha parado de crecer exponencialmente, tal como predice su teoría. Pero resulta que la producción de alimentos tampoco ha parado de crecer exponencialmente y, además, más rápido aún que la población, todo lo contrario de lo que predijo Malthus. Por ejemplo, entre 1961 y 2009 la población pasó de 3.081 millones de habitantes a 6.858, es decir, un incremento del 123%. La producción de cereal entre esos mismos años pasó de 739 a 2.495 millones de toneladas, un incremento del ¡238%!. En definitiva: 2009 se produjo un 50% más de cereal por persona que en 1961, a pesar de que en 2009 éramos muchísimas más personas que en 1961. Así que está claro: ¿por qué tendríamos que incorporar al pensamiento económico una teoría que no sólo yerra en sus predicciones sino que además desluce?

A mí me parece que el fundamento de la teoría de Malthus es sólido y, si Boulding estaba en lo cierto, coincidiría en esto con casi todo el mundo salvo algunos locos y algunos economistas. Entonces, ¿cómo es que sus predicciones se han desviado tanto de la realidad?¿qué es lo que Malthus pasó por alto? La respuesta, para mí, es clara: Malthus no pudo imaginar que la humanidad iba a disponer de petróleo y gas natural en cantidades tan enormes como las que hemos estado utilizando en las últimas décadas. Me explico. La clave del éxito agrícola de nuestra civilización es la llamada revolución verde: un enorme incremento de la productividad de la tierra. En 2009 tocábamos a 0,2 ha de tierra cultivable por habitante, casi la mitad que en 1961 (0,37) y esa disminución del recurso tierra está muy en la línea maltusiana. Pero a base de sacarle muchísimo más a cada hectárea , en 2009 pudimos producir más alimentos por persona que en 1961. ¿Cómo se ha logrado este milagro? Pues con el progreso de las tecnologías agrarias. Y la mayor parte del mérito hay que atribuirla al uso intensivo de maquinaria agrícola y fertilizantes químicos: entre 1961 y 2009 el número de tractores agrícolas por hectárea cultivable prácticamente se dobló y entre 2002 y 2009 el uso de fertilizantes químicos por hectárea cultivable creció a un ritmo equivalente a un 2,11% anual. Pues bien: para mover la maquinaria agrícola y para fabricar los fertilizantes hacen falta enormes cantidades de petróleo y gas natural.

Todo esto está muy bien, pero hay un problema: desde hace algunos años el petróleo y el gas natural han dejado de ser tan abundantes. Ya lo he repetido varias veces en este blog y no quiero insistir, pero aumentar siquiera ligeramente la producción de petróleo y de gas natural se ha puesto muy complicado. Cuan complicado nos lo dice el precio al que están esas materias primas. Si la población sigue creciendo y la producción de petróleo y gas natural no lo hacen al mismo ritmo, los mecanismos maltusianos podrían comenzar a operar antes de lo que a nadie nos gustaría.  

Entonces, ¿maltusianos sí o no?. Pongo algunos datos y reflexiones más sobre la mesa:

  • Ya somos más de 7.000 millones de personas (es más del doble de los que había cuando yo aparecí en este planeta, admito que esto me asusta un poco).
  • A la tasa de crecimiento actual (1,15%), el incremento de población serviría para llenar un país como España cada 7 meses, o un país como Japón (128 millones) cada 18 meses.
  • Japón viene al caso porque se cita varias veces en el artículo de Sánchez Vallejo como ejemplo de país muy estable y con estándares de vida altísimos a pesar de su elevada densidad de población. Lo que no se menciona en ninguna parte del artículo es que Japón necesita importar el 60% de los alimentos que consume.
  • Si los gurús de la huella ecológica (otros aguafiestas) no andan demasiado desencaminados, nuestra civilización está consumiendo recursos renovables a una tasa de 1,5 veces la capacidad del planeta.
  • Existe un tremendo problema de desigualdad, y esto se repite en varias opiniones recogidas en el artículo de Sánchez Vallejo: las sociedades ricas derrochamos recursos a mansalva. Con todos los alimentos que producimos y luego van a la basura tal vez habría margen para sostener mucha más población. Pero conseguir que las sociedades ricas nos apretemos el cinturón parece problemático: en nuestras economías apretarse el cinturón es sinónimo de crisis. Y consumo responsable es una idea que, por desgracia, todavía vende muy mal.
Con todo esto, a mí me parece que sólo hay dos alternativas: o ser maltusianos (y apechugar con las miserias de una teoría más bien fea y pesimista) o confiar en que un año de estos aparezca una fuente de energía tan abundante y barata como lo han sido el petróleo y el gas natural (y que hoy por hoy es tan inimaginable para nosotros como el petróleo y el gas natural lo fueron para Malthus). Los economistas a los que aludía Boulding no confían en ese hallazgo, simplemente lo dan por supuesto. 


Fuentes:
El artículo de Antonia Sánchez-Vallejo La maldición de Malthus puede verse aquí:
http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/01/29/actualidad/1359487026_928889.html

Sobre las declaraciones de Taro Aso, El País publicó la siguiente noticia:

http://internacional.elpais.com/internacional/2013/01/26/actualidad/1359215970_213614.html

El discurso de David Attemborough ante la Royal Society puede verse aquí:

http://martinspribble.com/archives/1546

Todos los datos estadísticos que se citan provienen del Banco Mundial a través de Google Public Data Explorer (http://www.google.com/publicdata/directory)


martes, 1 de enero de 2013

Paul Krugman en la Tierra plana

El ensayo de Robert J. Gordon publicado el pasado septiembre y titulado Is U.S. Economic Growth over? Faltering Innovation Confronts the Six Headwinds está teniendo bastante repercusión a juzgar por la frecuencia con que se encuentran comentarios en la prensa y en diversos foros. Yo mismo lo comenté en un artículo de este blog. El último comentario que he visto es el de Paul Krugman del 26 de diciembre pasado en su página de opinión de The New York Times. En él encuentro un párrafo que me deja atónito:

"Considere por un momento un escenario de fantasía tecnológica en el cual pudiéramos producir robots inteligentes capaces de hacer todo lo que una persona puede hacer. Claramente, tal tecnología eliminaría todos los límites al PIB per capita, siempre y cuando no contemos a los robots entre las capitas. Con sólo mantener el crecimiento de la proporción de robots en relación con humanos se podría alcanzar cualquier PIB que se desee." (Mi traducción)


Echando mano otra vez del chascarrillo de que la idea de una Tierra esférica es incompatible con la noción de muchos economistas que no ven, o no quieren ver, que los recursos son limitados, el párrafo citado es una de las declaraciones de "terraplanismo económico" más radicales que he visto hasta ahora. En efecto, en el planteamiento de Krugman la base física del PIB (consumo de materia y energía) no existe: basta con tener robots tan inteligentes y capaces como las personas en número suficiente para poder crear todo el PIB que queramos.

Para mí la objeción es obvia y parte de dos consideraciones. La primera es que, hasta donde yo sé, las personas no hemos sido capaces todavía de crear PIB a partir de la nada (aunque algunos economistas piensan que sí, sobre esto he comentado en este artículo), así que no hay razón para pensar que unos robots que igualan las capacidades humanas lo vayan a conseguir. Por tanto, el PIB, lo creen robots o personas, requerirá un soporte físico, es decir: consumo de materia y energía. La segunda es que, salvo que el escenario de fantasía tecnológica que nos plantea Krugman sea mucho más esotérico de lo que yo me imagino, los propios robots serán entidades materiales y para funcionar necesitarán energía, por lo que tener más robots supondrá necesariamente consumir más materia y energía. Comoquiera que, al menos desde el punto de vista de los aguafiestas que creemos que la Tierra es redonda, la disponibilidad de recursos materiales y energéticos en este planeta está sujeta a limitaciones físicas, la noción de que transferir las tareas productivas a unos robots elimina todos los límites al crecimiento económico resulta absurda.

El Sr. Krugman es premio Nobel de Economía, motivo más que suficiente para tomarse en serio sus ideas sobre la materia. Y esto es lo que más me preocupa: incluso los primeros espadas de la disciplina se permiten ignorar sin ambages la base material de la economía y las limitaciones que esta pueda imponer. Y esto es así porque en el pensamiento económico predominante capital y trabajo son los únicos factores productivos relevantes (la fantasía tecnológica que propone Krugman consiste en disponer de capital capaz de sustituir completamente al trabajo). Así pues, si hay limitaciones al PIB estas sólo pueden venir del capital o del trabajo.

Esta omisión, que a mi me parece una carencia clara, está presente en casi todas las escuelas económicas, incluso cuando sus planteamientos son completamente opuestos. Kugman y los neokeynesianos proponen como solución a la crisis actual el estímulo de la economía a base de inflar la oferta monetaria mediante el endeudamiento masivo de los gobiernos (ver Paul Krugman, el Coyote y la solución keynesiana), otros, en la linea neoliberal, proponen volver al patrón oro y reducir al máximo la intervención de los gobiernos (ver "Fraude": una visión neoliberal). Tanto unos como otros se mueven en la Tierra plana, ilimitada, en la que capital y trabajo son los únicos factores productivos a tener en cuenta.

Y al hilo de esto lanzo una conjetura: la contradicción radical entre el enfoque neokeynesiano y el enfoque neoliberal podría estar señalando una carencia fundamental en la teoría económica en la que se apoyan ambos, de forma similar a como la contradicción entre mecánica cuántica y mecánica relativista señala una carencia fundamental en la teoría física actual. La comparación está un poco cogida por los pelos, pero me viene bien para señalar una diferencia entre físicos y economistas: entre aquellos existe un consenso general que reconoce la carencia y la necesidad de resolverla para alcanzar una teoría unificada. Los economistas, en cambio, parecen haberse instalado más bien en el consenso terraplanista que les permite seguir contradiciéndose unos a otros sin revisar nada fundamental. ¿Será que la ciencia física es más ciencia que la ciencia económica?


Fuentes:

El ensayo de Robert J. Gordon Is U.S. Economic Growth over? Faltering Innovation Confronts the Six Headwinds puede encontrarse aquí:
http://www.cepr.org/pubs/PolicyInsights/PolicyInsight63.pdf

El comentario de Paul Krugman está aquí:
http://krugman.blogs.nytimes.com/2012/12/26/is-growth-over/?smid=tw-NytimesKrugman&seid=auto
El párrafo citado es, en su versión original, el siguiente:
Consider for a moment a sort of fantasy technology scenario, in which we could produce intelligent robots able to do everything a person can do. Clearly, such a technology would remove all limits on per capita GDP, as long as you don’t count robots among the capitas. All you need to do is keep raising the ratio of robots to humans, and you get whatever GDP you want.

domingo, 30 de diciembre de 2012

Estados Unidos primer productor de petróleo en 2017

El 12 de noviembre pasado se presentó a la prensa el World Energy Outlook 2012, o WEO 2012, es decir, el informe anual que elabora la Agencia Internacional de la Energía sobre la situación energética mundial presente y la previsión para las próximas décadas. De entre las previsiones los medios se hicieron eco sobre todo de una en particular: Estados Unidos se convertirá en el primer productor mundial de petróleo en 2017 (más abajo he puesto enlaces a algunas noticias que publicó en su día la prensa). La Agencia Internacional de la Energía (AIE, o IEA por sus siglas en inglés) es, según su propia presentación en internet, "una organización autónoma que trabaja para asegurar un suministro de energía seguro, limpio y a precio razonable para sus 28 países miembros y para el resto del mundo". Los 28 países miembros son en su mayoría importadores de petróleo con economías avanzadas.

La perspectiva de que Estados Unidos se convierta en el primer país productor de petróleo tiene sus implicaciones y es natural que haya calado en los medios. Además, no han faltado analistas que la han aprovechado como argumento para defender el business as usual y afianzarse en su despreocupación por una supuesta escasez de este combustible fósil. Yo quisiera ir un poco más allá del titular exponiendo, en primer lugar, algunos datos que considero relevantes.


Veamos primero el historial de producción de petróleo de Estados Unidos. Como se aprecia en el gráfico 1, hasta 2008 encaja bastante bien con los modelos que suelen manejar los, digamos, "pesimistas" del peak oil (que, por otra parte, se ven refrendados en muchos otros casos reales, ver ejemplos en este artículo y este otro de este blog): en 1970 alcanzó un máximo y desde entonces, salvo 10 años manteniéndose alrededor de los 10 millones de barriles diarios (Mbd), el declive ha sido la tónica general. Sin embargo, en 2009 se produjo un cambio de tendencia y la producción ha crecido durante tres años consecutivos a una tasa cercana al 4%. El incremento no es nada despreciable y gracias a él Estados Unidos ha pasado de autoabastecerse de petróleo un 35% en 2008 a un 42% en 2011. 

Gráfico 1. Producción de petróleo de Estados Unidos 1965-2011, en miles de barriles diarios. Fuente: BP Statistical Review of World Energy June 2012

Veamos ahora cuál es la predicción del WEO 2012. El gráfico 2 se ha tomado de la presentación a la prensa del informe. Recoge la producción pasada y prevista de petróleo y gas natural en Estados Unidos. El asunto del gas natural es también muy interesante pero centrémonos ahora en el petróleo: las 2 bandas inferiores de colores rojizos en las barras del gráfico. La previsión de crecimiento hasta 2020 coincide con la extrapolación de la tasa de crecimiento del 4% anual observado en 2009-11. En estas condiciones se alcanzaría una producción total ligeramente superior a 10 millones de barriles diarios (Mbd), que se mantendría aproximadamente durante una década. Después, a partir de finales de los 2020 se iniciaría otro declive.

Gráfico 2. Producción de petróleo y gas natural de Estados Unidos, pasada y prevista según IEA-WEO 2012 (presentación a la prensa). Las unidades son millones de barriles equivalentes de petroleo por día, o Mbd.

Para poner en contexto esta predicción consideremos que los dos países con mayor producción de petróleo actualmente son Arabia Saudí con 11,2 Mbd en 2011 y la Rusia con 10,3 Mbd en 2011, es decir, por encima o en el mismo orden que la producción máxima prevista para Estados Unidos. Por tanto la previsión de la AIE tiene una cara, el incremento de unos 2,5 Mbd en la producción de Estados Unidos en los próximos 5 años, pero también tiene una cruz: la AIE espera que ni Arabia Saudí ni Rusia sean capaces de incrementar su producción en el futuro. Es decir, que el estancamiento de los últimos años en la producción de ambos gigantes del petróleo va a perdurar (ver gráfico 3). Hasta donde yo sé, la cruz ha recibido mucha menos atención de los medios.
Gráfico 3. Producción de petróleo de Arabia Saudí y Rusia 1985-2011, en miles de barriles diarios. Fuente: BP Statistical Review of World Energy June 2012 

Fijémonos ahora en que la producción total de petróleo del gráfico 2 está formada por dos categorías: petróleo convencional y petróleo no convencional. La predicción de producción  convencional sigue dócilmente el declive iniciado en los años 80, tan bien ajustado a los modelos teóricos de los pesimistas del peak oil. En cambio, la producción de petróleo no convencional se dispara a partir de finales de los 2010 y es la que protagoniza el incremento general previsto para Estados Unidos. La parte del león del petróleo no convencional producido actualmente en EE.UU. es el conocido como tight oil, en español, petróleo de formaciones compactas según algunas traducciones. A diferencia del crudo convencional, que se halla en yacimientos permeables y fluye naturalmente hacia los pozos de los que se extrae, el tight oil se encuentra atrapado en los poros de rocas pizarrosas y no está dispuesto a fluir así como así: hay que forzarlo. Para ello se utiliza la tecnología conocida como fracturación hidráulica o fracking, que consiste esencialmente en inyectar agua a presión (para fracturar la roca) y otros productos (para mantener las fracturas abiertas) a lo largo de perforaciones horizontales del yacimiento. 

Por su naturaleza, la extracción del tight oil es necesariamente más costosa que la de los pozos convencionales. Además, los pozos que extraen tight oil suelen tener una tasa de agotamiento muy alta: en el campo de Bakken, el más importante de EE.UU. en la actualidad, se observa una reducción del 60% de la tasa inicial después de un año de funcionamiento. Es decir: sólo para mantener el nivel de producción del yacimiento es necesario perforar nuevos pozos sin parar. Además, el fracking tiene inconvenientes ambientales que, en un país civilizado, deben gestionarse adecuadamente y esto supone costes adicionales. El resultado de todo esto es que el petróleo de formaciones compactas es caro. El actual boom del fracking en EE.UU. se debe precisamente a que el petróleo está muy caro, suficientemente caro para que este tipo de explotación sea viable económicamente. Así pues, parece que un requisito para que se cumpla la predicción de la AIE es que el petróleo siga tan caro (es decir, tan escaso) como actualmente.

Por otra parte, existe bastante incertidumbre sobre cuánto petróleo en formaciones compactas hay en Estados Unidos y, sobre todo, qué proporción de este es recuperable. Hay estimaciones aparentemente serias que difieren en proporciones de más de 10 a 1. Según un clarificador artículo de Robert Rapier (Does the U.S. Really Have More Oil than Saudi Arabia?), algunos analistas incluyen en las estimaciones el "oil shale" que podría extraerse de los yacimientos de la a formación Green River. En realidad, lo que puede estraerse de esta formación no es petróleo sino kerogeno, un mineral orgánico sólido que puede transformarse en un sustituto del petróleo mediante un proceso industrial (que es, por otra parte, muy intensivo en energía). Parece ser que la puesta en producción de estos yacimientos en condiciones económicamente viables exigiría precios de petróleo significativamente más altos que los actuales.

En todo caso, la AIE es una organización seria y dotada de medios, por lo que podemos suponer, a priori, que sus estimaciones se corresponden con la mejor y más completa información disponible. ¿Le damos este voto de confianza?. Hagamos primero unas comprobaciones. La AIE lleva elaborando el WEO desde hace muchos años así que podemos examinar predicciones emitidas en el pasado para evaluar cuál es su grado de fiabilidad. Reproduzco aquí un ejemplo presentado por Kjell Aleklett, presidente de ASPO, en un artículo reciente dedicado, precisamente, a analizar el WEO 2012. Se trata de la producción de petróleo de Arabia Saudí predicha para 2030 emitida en 6 WEOs recientes:
  • WEO 2004: 22,5 Mbd
  • WEO 2006: 15,6 Mbd
  • WEO 2008: 15,6 Mbd
  • WEO 2010: 13,2 Mbd
  • WEO 2012: 11,4 Mbd
Parece que hasta hace algunos años se suponía, sin cuestionarlo demasiado, que Arabia Saudí disponía de margen de maniobra suficiente para cubrir cualquier incremento de demanda. La realidad de los últimos años (la producción de Arabia Saudí está estancada desde 2005 a pesar del enorme estímulo en los precios, ver el gráfico 3) ha dado al traste con esta suposición. A mí me da la impresión (pero esto ya es sólo una opinión personal) de que a la AIE le viene muy mal no disponer de ese margen de maniobra: sin él tendría que replantearse el escenario general de "business as usual" y reformular todos sus modelos de predicción "as usual". Siendo así, no sería de extrañar que intentara buscarlo en cualesquiera otros lugares que pudieran parecer prometedores, como por ejemplo el tight oil de Estados Unidos. En cualquier caso, lo que es un hecho es que las predicciones de la AIE pueden tender a ser demasiado optimistas, como lo han sido las de Arabia Saudí de los últimos años.

Resumiendo: es posible que Estados Unidos se convierta en el mayor productor de petróleo del mundo a partir de 2017 y durante aproximadamente una década, pero para que esto suceda es necesario que a) la producción de los yacimientos de tight oil se incremente durante unos 5 años al mismo ritmo que lo ha hecho en 2009-11 y b) la producción de Rusia y Arabia Saudí debe seguir estancada como en los últimos años. Hay bastante incertidumbre sobre si (a) es materialmente posible y para que sea económicamente viable es necesario que el petróleo mantenga precios tan altos o más que los actuales, es decir, que siga siendo globalmente escaso (en términos relativos a la demanda) y esto enlaza con el requisito (b).

Las perspectivas para Estados Unidos son halagüeñas: gracias al incremento de producción de petróleo y de gas natural parece evidente que puede mejorar mucho su posición en el mercado global de la energía, ya de por sí mucho mejor que la de Europa o Japón. Producir petróleo caro es mucho mejor que importarlo: al menos la actividad económica de la producción se queda en casa. Pero para los países no productores, como los de la Eurozona o Japón, me parece que el panorama no va a cambiar mucho.

Actualización 03-01-2013:

He incluido la referencia al artículo de Robert Rapier y suprimido la denominación de shale oil para el petróleo de formaciones compactas, de acuerdo con las explicaciones ofrecidas en dicho artículo. 

Fuentes:

La presentación de la AIE se puede encontrar aquí:
http://www.iea.org/aboutus/whatwedo/

La web del WEO 2012, en la que se puede descargar la presentación a la prensa y el informe completo (este previo pago, yo no lo he consultado) es esta:

http://www.worldenergyoutlook.org/publications/weo-2012/#d.en.26099

Los siguientes son enlaces a noticias que recogen la previsión de que Estados Unidos se convertiría en el primer productor mundial de petróleo en 2017:

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/12/22/actualidad/1356206644_070061.html
http://economia.elpais.com/economia/2012/11/12/agencias/1352719078_518453.html
http://www.expansion.com/2012/11/14/empresas/energia/1352908050.html?a=a1d9aeb68895a289ddd7f219714a6c75&t=1353009327
http://www.nytimes.com/2012/11/13/business/energy-environment/report-sees-us-as-top-oil-producer-in-5-years.html?_r=1&hp=&adxnnl=1&adxnnlx=1356808420-MZIey7Uhm+tgo6lBpPUoxw
http://www.businessweek.com/articles/2012-11-12/u-dot-s-dot-the-new-saudi-arabia-peak-oilers-scoff#disqus_thread).


Todos los datos de producción de petróleo, salvo indicación en contrario, se han obtenido de BP Statistical Review of World Energy June 2012, que puede encontrarse aquí:
http://www.bp.com/sectionbodycopy.do?categoryId=7500&contentId=7068481

Para las tasas de agotamiento de los pozos de tight oil de Bakken se puede ver, por ejemplo:
Mason, 2012. Oil Production Potential of the North Dakota Bakken 

El artículo de Kjell Aleklett citado se puede encontrar aquí:
http://www.peakoil.net/headline-news/an-analysis-of-world-energy-outlook-2012-as-preparation-for-an-interview-with-science

El artículo de Rober Rapier Does the U.S. really have more oil than Saudi Arabia? está aquí:
http://www.theoildrum.com/node/9753

martes, 18 de diciembre de 2012

El sueño de la desmaterialización

Este chascarrillo ya lo he utilizado en alguna otra parte de este blog: el único gremio intelectual en el que aún podemos encontrar personas que niegan la esfericidad de la Tierra es el de los economistas. Y es que una Tierra esférica es necesariamente limitada, y la idea de una Tierra limitada no se acomoda bien en la mente de muchos economistas. Luis Garicano podría ser uno de ellos a juzgar por un reciente artículo suyo en el blog Nada es Gratis, del que reproduzco algunas frases:

"NO creo que nos enfrentemos, ni en 10, ni en 50 ni en 100 años a un problema de recursos físicos limitados"

"No hay ningún problema de escasez a nivel global- y cuando se produzca una escasez en un recurso, subirá gradualmente el precio de la materia prima correspondiente y empezarán a (1) generarse sustitutos y a (2) usar menos de esa materia prima por incrementos de eficiencia y (3) a encontrarse nuevas y no “accesibles”, al precio anterior, fuentes de materia prima"

"Nos enfrentamos [...] a un problema demográfico enorme, pero este no por ser demasiados los que nacemos, sino por ser demasiado pocos"

Por lo general tengo tendencia a asociar este tipo de afirmaciones con actitudes intelectuales marcadas por el candor o por la frivolidad. Pero el caso es que Luis Garicano no es un economista cualquiera. Baste decir que, según su CV publicado en internet, es doctor en ciencias económicas por la University of Chicago, ejerce como profesor titular en la London School of Economics y es autor de numerosos trabajos publicados en medios especializados. Sírvanme estos datos como acicate para refrenar mi tendencia imprudente y, en cambio, dedicar un poco de tiempo y de esfuerzo a reflexionar sobre sus opiniones. 

Para ser justo diré que el planteamiento de los economistas "terraplanícolas" es un poco más sofisticado que el que se desprende del chascarrillo con el que he abierto este artículo. No es tanto la idea de una Tierra limitada como la idea de una Tierra limitante la que muchos economistas se resisten a incorporar a sus esquemas mentales. Podrán aceptar que muchos recursos son limitados, aunque perciban los límites mucho más alejados y sorteables de lo que a algunos nos parece razonable, pero aun así, sostendrán que la economía puede crecer indefinidamente (y exponencialmente) a pesar de esos límites. 

El mecanismo por el cual la economía es capaz de crecer (es decir, de crear más y más bienes y servicios) sin necesidad de consumir más recursos materiales es lo que se conoce como "desmaterialización" de la economía. Y esta posibilidad existe porque, como nos recuerda Garicano en el artículo citado "nuestro consumo cada vez requiere menos recursos". ¿Es esto verdad?. Puede ser, y el artículo de Garicano lo ilustra con varios ejemplos y un enlace a una página significactivamente titulada The Weightless Economy (pero extrañamente no actualizada desde hace siete años). Esta "economía sin peso" incluye, por ejemplo, los productos y servicios que han aparecido gracias a las nuevas tecnologías de la información, productos y servicios que consisten, literalmente, en "1's y 0's [...] inmateriales, que no pesan y sólo consumen la electricidad que cuesta cargar los aparatos". Es fácil dejarse seducir por los encantos de esta economía sin peso. Garicano la hace más sugestiva proponiendo una comparación muy adecuada para estas fechas: cuánto pesan hoy en día nuestros regalos de navidad y cuánto pesaban hace 10 años. 

Acepto el reto. Pero en vez de 10 años me remontaré cerca de 40, para recuperar la memoria del Scalextric que me trajeron los reyes allá por la época de Cuéntame. Algo parecido a esto: 



Esta navidad, en cambio, los reyes podrían traerme, por ejemplo, un tablet. Es decir, uno de esos dispositivos elegantes, livianos y casi mágicos con el que podría aprovechar enormes cantidades de 1's y 0's inmateriales, convenientemente ordenados para formar música, documentos, juegos, películas, etc. Veo en los catálogos de internet que un tablet pesa normalmente entre 300 y 600 gramos, a lo que habría que sumar el peso del cargador y tal vez el de algún que otro accesorio. Y aunque no sé cuánto pesaba la caja de mi Scalextric, concedo que muy bien podría ser 10 veces más. Así que tendré que dar la razón a Luis Garicano y hacerme terraplanícola de una vez por todas... Pero, un momento, no nos precipitemos, vamos a pensar esto con un poco de calma, porque se me ocurren unas cuantas preguntas:
  • ¿Cuánto durará el tablet? Porque mi Scalextric, con pequeñas ampliaciones y sustituciones, duró una pila de años. Los juguetes de la época de Cuéntame mantenían plena su vigencia año tras año y sólo la perdían cuando el niño se hacía demasiado mayor, momento en el cual el juguete podía pasar a un hermano pequeño o a un niño de otra familia. Los cachivaches de hoy en día se quedan obsoletos en menos de dos años, sólo porque aparecen nuevas versiones supuestamente mucho más atractivas. Intenta pasarle al hermano pequeño el dispositivo que estuvo de moda las navidades pasadas, a ver con qué cara te mira. Y entonces ¿qué consumo pesa más, el de un objeto de 5 kg que dura diez años, o el de un objeto de 500 g que dura un año?
  • ¿De qué materiales está hecho el tablet? Porque mi Scalextric era básicamente plástico, algo de cobre y otros metales corrientes y poco más. Los dispositivos electrónicos actuales llevan, además de plástico, una variedad de materiales mucho más sofisticados, de esos que para su composición recurren a los lugares menos frecuentados de la tabla periódica. Las materias primas son, muchas veces, raras y por tanto obtenerlas y procesarlas lleva más trabajo. ¿Cuánta tierra hay que mover para sacar 1 kg de coltán?. Mover tierra es una de las cosas más materiales que se me ocurren dentro de la actividad económica. Y no querría entrar aquí en el escabroso asunto de las calamidades del coltán.
  • ¿De dónde viene el tablet? Pues de China, de dónde va a ser. Primero los materiales viajarán a China desde varias partes del mundo y de allí, una vez ensamblados, viajarán hasta mi casa. Mi Scalextric también vino de Oriente: me lo trajeron Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente. Pero seguro que no hizo tantos kilómetros. Los Scalextric que se comercializaban en España los fabricaba Exin en su fábrica de Barcelona. 
  • ¿De dónde salen los 1's y 0's que alimentarán el tablet? Pues de la "nube", claro. Y dicho así -la nube- la sensación de levedad se acentúa. Pero la nube no es inmaterial: se soporta en un conjunto enorme de servidores diseminados por todo el mundo, conectados por cables de fibra óptica o por satélites o por otros sistemas, todos ellos muy materiales (¿cuánta energía cuesta poner un satélite en órbita?). Estamos hablando de hardware, y la palabra ya no evoca tanta liviandad.  Es cierto que la carga material de todo este hardware se reparte entre los muchos usuarios que somos. Pero también es cierto que como el tráfico de 1's y 0's es cada vez más intenso (se trata de crecer, por si no lo había dicho aún), los componentes de este sistema se quedan pequeños cada dos por tres. Y en este tipo de cosas pequeño muchas veces es sinónimo de obsoleto: ampliar no vale, hay que sustituir. 
  • ¿Cuánta electricidad hace falta para que yo pueda disfrutar del tablet? Pues la necesaria para cargar la batería, ya nos lo ha dicho el señor Garicano. Pero ¿y la nube? Pues es verdad, todos esos servidores, repetidores, etc. también consumen electricidad, y en cantidades que no creo que sean despreciables. Mi Scalextric consumía la electricidad que necesitaba el transformador-rectificador para alimentar los 12V y 1,5A de corriente continua que hacían correr a los coches por la pista, pero nada más.
  • Y una cosa más, ¿qué pasa con todas esos dispositivos y componentes que se quedan obsoletos? Pues que se convierten en basura informática, toneladas y toneladas de basura que no conviene depositar de cualquier manera porque contiene materiales sofisticados, de esos que muchas veces también son contaminantes. No depositarla de cualquier manera significa emplear recursos en procesarla adecuadamente o bien, emplear menos recursos en llevarla a donde sí podemos depositarlos de cualquier manera sin que nos incomode. Hay muchos lugares de África que cumplen este requisito y donde, de paso, algunas gentes se machacan la salud para ganar unos euros recuperando el cobre y otros metales con métodos rudimentarios. Un tipo de trabajo que muchos mineros del coltán tal vez envidiarían.
En fin, que yo no veo nada claro eso de que nuestro consumo cada vez requiera menos recursos. Y eso que sólo hemos hablado de mover 1's y 0's de un lado a otro por la "nube", una de las partes de la economía que parece más fácil de "desmaterializar". Qué decir, por ejemplo, de la producción de alimentos, especialmente si uno se apunta a la teoría de que nuestro grave problema demográfico viene de que nace demasiada poca gente. Yo, de momento, me voy a mantener en el bando de los que consideramos que la Tierra es redonda.

Fuentes:

El artículo citado del blog Nada es Gratis está aquí:
http://www.fedeablogs.net/economia/?p=26234v

El CV de Luis Garicano puede verse aquí:

http://www.garicano.com/index_files/vita.pdf

La foto del Scalextric la he tomado de www.todocoleccion.net